miércoles, 25 de febrero de 2026

Radiozaping de febrero

Esta semana he ido saltando por el díal y las plataformas de podcast y me he encontrado un mapa sonoro lleno de preguntas grandes y respuestas profundamente humanas.

RTVE – “El coste de la longevidad” – 19/02/2026

Comenzamos con RTVE y un asunto que nos interpela a todos: en 2040 España será, junto a Japón, uno de los países más longevos del planeta. La voz de Ana Zubeldia, directora general en España de DAIICHI SANKYO, puso contexto empresarial y sanitario a estos datos.

Más allá de las cifras, me quedo con una idea: vivir más es un éxito colectivo, pero también un desafío que exige planificación y responsabilidad. La radio, cuando aborda estos temas con calma, nos obliga a mirar el futuro sin miedo, pero sin ingenuidad.


RTVE – “Ágora, un tiempo para pensar” – La paradoja del tiempo: ¿s
ólo existe el presente? – 21/02/2026

Seguimos en RTVE, pero cambiamos de registro. Enric F. Gel nos planteó dos teorías fascinantes sobre el tiempo: la teoría A, que defiende que solo existe el presente, y la teoría B, que propone que pasado, presente y futuro coexisten en un bloque tetradimensional.

Entre filosofía y ciencia —con el apunte de que la Tierra se está acelerando, y no es metáfora—, el programa logró algo muy radiofónico: convertir una cuestión abstracta en una conversación cercana. Terminé el episodio pensando que quizá el tiempo no solo pasa… sino que nos atraviesa.

Sapiensantes (iVoox) – T3 E9 “¿De dónde salimos todas las personas?” – 15/02/2026.

En Sapiensantes los protagonistas son los niños, y eso se nota. En apenas 23 minutos viajamos desde los primeros homínidos hasta el Homo sapiens, respondiendo a preguntas tan sencillas como enormes: ¿de dónde salió el primer ser humano?

Lo más bonito es escuchar la curiosidad sin filtros, para lo que nos recuerdan que la ciencia empieza con una pregunta bien formulada.

Sin cita previa: Salud en Familia (iVoox) – “Nativos digitales: ¿mito o realidad?” – 19/02/2026.

Otra conversación que me hizo detenerme fue la de Sin Cita Previa: Salud en familia. Se cuestiona esa etiqueta que repetimos casi sin pensar: ¿los niños nacen sabiendo tecnología o lo aprenden como todo lo demás?

El episodio pone ciencia sobre la mesa y defiende algo esencial: las experiencias analógicas siguen siendo fundamentales para el desarrollo infantil. No se trata de demonizar pantallas, sino de equilibrar. Y ese matiz se agradece.

La teoría de la mente (iVoox) – “Mitos sobre la autoestima” – 14/02/2026

Para acabar, en La teoría de la mente se desmontaron dos creencias populares: que la baja autoestima es la raíz de todos los problemas y que si alguien confiesa, es porque es culpable.

Con datos científicos se explicó que la relación entre autoestima y éxito es mucho más compleja de lo que solemos pensar. Primero la acción, luego la percepción. Un baño de realidad que invita a desconfiar de las soluciones fáciles.

Y al final, uno entiende que escuchar radio y podcast no es solo informarse. Es acompañarse. Porque mientras haya voces que piensen en alto y compartan dudas, el presente —exista solo o no— seguirá teniendo sentido cuando se escucha.

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domingo, 22 de febrero de 2026

Desierta sangre, una ficción sonora de Onda Cero Podcast

Desierta sangre, la ficción sonora de Onda Cero Podcast, arranca con un viaje por carretera que pronto deja de ser un simple traslado para convertirse en algo más inquietante. Creada y dirigida por Paula del Fierro, esta serie de ocho episodios plantea desde el primer capítulo, titulado “El punto de partida”, una historia donde el ascenso profesional y el pasado reciente de sus protagonistas no encajan del todo.

La premisa es sencilla: dos policías viajan por el desierto tras una intervención que los ha colocado en el foco mediático. Sin embargo, lo que parece una conversación rutinaria entre compañero y subordinado empieza a mostrar fisuras. Uno adopta el tono del superior que intenta mantener el control; el otro deja ver inseguridad, cansancio y algo que no termina de decir. En un momento del trayecto, se escucha: “Siempre he sido tu jefe, no te olvides. Solo que ahora un poco más.” . Esa frase resume bien la relación entre ambos.

La interpretación de Eduardo Bosch y David Robles sostiene el episodio. La dicción es clara y el ritmo pausado. No hay exageración en las voces, sino una tensión que se va insinuando en detalles: comentarios sobre ataques de pánico, sobre medicación, sobre la presión mediática. “Los ataques de pánico también son normales… a mucha gente le pasa”. El diálogo fluye con naturalidad y construye el conflicto sin necesidad de grandes giros.

El capítulo avanza con una estructura lineal. Primero, la charla en el coche; después, una parada en una gasolinera donde aparece una escena que introduce sospecha. El protagonista cree que una joven mochilera le ha pedido ayuda con la mirada: “Me ha mirado como pidiendo ayuda.” . Su jefe descarta la intuición y recuerda que, sin una petición clara, no pueden intervenir. Esta secuencia aporta un primer choque moral y anticipa que la percepción de los hechos será clave en la historia.

El punto de inflexión llega con una llamada telefónica. La pareja del protagonista le comunica que unos detectives han registrado su casa con una orden judicial. A partir de ahí, el tono cambia. La seguridad se transforma en miedo. “Pensé que había sido cuidadoso… me van a hundir.” . El episodio termina dejándonos a la espera del siguiente capítulo sin resolver nada, pero dejando claro que el supuesto final feliz del caso anterior no está cerrado.

En cuanto a la producción, el diseño sonoro es sobrio. Se perciben el ambiente del coche, la gasolinera, el sonido del teléfono. La música acompaña sin imponerse. La sensación es cercana al cine negro que menciona la propia descripción oficial, pero adaptada al lenguaje del audio. No hay saturación de efectos ni distracciones.

La serie está pensada para oyentes que buscan ficción cuidada y desarrollo progresivo. No apuesta por la acción inmediata, sino por la tensión contenida. Los títulos de los siguientes episodios —“Un alto en el camino”, “Altura moral”, “En medio de la nada”, “¿A dónde vais?”, “El accidente”, “Juego perverso” y “Punto de no retorno” — apuntan a una escalada de conflicto que irá más allá del viaje físico.

Como oyente, uno termina el primer capítulo con la sensación de que ha asistido al inicio de algo que ya estaba roto antes de arrancar el coche. El desierto funciona como escenario y como metáfora, pero lo importante está en las decisiones que no se tomaron y en las verdades que quizá no se contaron.

En conjunto, Desierta sangre presenta un comienzo sólido, apoyado en el diálogo y en la interpretación. Es una propuesta recomendable para quienes disfrutan del thriller psicológico y de las historias que avanzan paso a paso, dejando espacio para la duda.

Escúchalo en Onda Cero on en iVoox

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miércoles, 18 de febrero de 2026

Radiozaping, entre desconexiones, afectos y libros

Escuchar radio y podcast es hoy es casi un acto de resistencia. En medio del ruido constante y las pantallas que no descansan, ponerse unos auriculares y dejar que una voz te acompañe sigue siendo una forma íntima de entender el mundo. Esta semana, la escucha atenta me ha vuelto a recordar que seguimos necesitando conversaciones pausadas, preguntas valientes y miradas humanas.

Comenzamos, por tanto, nuestro repaso con El Podcast de Jana Fernández en iVoox, episodio del 9 de febrero de 2026, titulado “#286 - Desconexión: un acto revolucionario”. En el que Jana conversa con Marta Romo sobre algo tan sencillo —y tan difícil— como parar. Hablan de la hiperconexión, del desgaste silencioso y de la necesidad biológica de las pausas reales. Me gustó especialmente esa idea de que el cerebro necesita espacios de baja estimulación para regularse. Escuchándolo, pensé en cuántas veces confundimos estar ocupados con estar vivos. Desconectar, bien entendido, suena casi a rebeldía.

Un día antes, el 8 de febrero de 2026, en Sapiensantes, se lanzaban a una de esas preguntas que no tienen edad: ¿Por qué nos tenemos que morir? En el mismo responden a los pequeños —y a los no tan pequeños— sobre la muerte, el alma y el paso del tiempo. Es radio familiar, pero nada superficial. Me emocionó esa naturalidad con la que se aborda lo inevitable. La radio, cuando es honesta, también educa en lo que duele.

Seguimos la semana con La Canastilla de Mamá, podcast en el que el 5 de febrero de 2026, Rafa Dávila hablaba de altas capacidades. Más allá de etiquetas, el espacio ponía el foco en cómo el sistema educativo y la sociedad acompañan —o no— a quienes ven el mundo desde otro prisma. Se agradece escuchar voces que invitan a comprender antes que a clasificar.

Y si hablamos de bienestar, en Cuídate con Radio 5, el 10 de febrero de 2026, se abordó la llamada “meteorología emocional”. El psicólogo Enrique Vivancos explicó el trastorno afectivo estacional, esa influencia silenciosa del clima en nuestro ánimo. Además, se habló de terapias para enfermos de ELA. Aquí la radio se convierte en servicio público real: información útil, pero también compañía para quienes atraviesan procesos complejos.

Otra conversación que me hizo pensar fue la de El último tren en RTVE, 11 de febrero de 2026, dedicada a las claves para tener buenas relaciones de pareja. Con Ana Asensio y Miguel Ángel Jordán reflexionando sobre el amor desde la neurociencia y la literatura, uno entiende que amar no es intuición pura, sino también aprendizaje. En tiempos de vínculos frágiles, escuchar hablar de relaciones sanas aporta un poco de esperanza.

Ese mismo día, en Más de uno, Javier Traité recordaba a las mujeres científicas borradas por la historia. Un espacio breve, pero necesario. La radio también repara olvidos y desmonta mitos, y eso la convierte en herramienta de memoria.

Y cerramos con una conversación en el Hoy por Hoy de la Cadena SER del 11 de febrero de 2026, donde Fernando Bonete defendía la lectura como hábito posible, incluso cuando “no tenemos tiempo” . Me quedo con esa frase sencilla: mejor leer cualquier cosa que no leer. Tal vez la clave no sea cuánto, sino cómo y para qué.

Así, entre desconexiones necesarias, preguntas metafísicas, educación inclusiva, salud emocional, amor consciente, memoria histórica y libros, nuestro repaso de esta semana ha tejido un hilo común: cuidarnos por dentro para estar mejor por fuera. Y mientras haya voces que nos inviten a pensar y sentir, seguiremos encontrando en la radio algo más que información: un lugar al que volver.

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miércoles, 11 de febrero de 2026

Radiozaping: voces que cuidan, miradas que despiertan

Escuchar la radio hoy es, casi, un acto de resistencia. En medio del ruido, uno se pone los auriculares y encuentra algo parecido a un refugio: voces que explican, que dudan, que sienten. Estos días he ido saltando de una emisora a otra y me he quedado con la sensación de que, detrás de cada historia, late la misma pregunta: ¿cómo cuidarnos mejor?

Comenzamos con RNE, Memoria de delfín, 09/02/2026, que dedicó su espacio a los cuidados paliativos bajo el título “Sumar vida a los días del enfermo” . La conversación con Ricardo Martino y Enric Benito fue de esas que obligan a bajar el volumen del mundo. En un país donde miles de personas mueren cada año con sufrimiento severo, escucharles hablar de dignidad y acompañamiento fue necesario. No se trataba solo de medicina, sino de humanidad. Me quedé pensando que quizá la radio, como los cuidados paliativos, también suma vida a los días cuando nos ayuda a mirar de frente lo inevitable.

Ese mismo 9 de febrero, en RNE, Las Mañanas de RNE, conocimos la historia de Miguel Terol, que ha vuelto a ver gracias a un implante cerebral de apenas 4x4 milímetros. “No vemos con los ojos, sino con el cerebro”, recordaban. Y en esa frase cabía toda una revolución científica. Más allá del avance técnico, lo emocionante era escuchar la emoción en su voz, esa mezcla de asombro y gratitud. La ciencia, cuando se cuenta así, deja de ser abstracta y se convierte en esperanza tangible.

Al día siguiente, 10/02/2026, RNE nos regaló un viaje curioso con “Anécdotas de la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno”. Medallas entregadas años después, historias olvidadas, pequeños gestos que el tiempo coloca en su sitio. Guillem Hidalgo lo narró con ese tono que convierte el dato en relato. Y uno recuerda que la justicia, aunque tarde, también puede llegar en forma de medalla.

Y si hablamos de relaciones humanas, el 11/02/2026 en RNE, El último tren, la psicóloga Ana Asensio y el escritor Miguel Ángel Jordán reflexionaron sobre cómo construir vínculos sanos. Entre neurociencia y Jane Austen, nos recordaron que amar bien no es cuestión de azar, sino de conciencia. Me gustó esa idea de que el amor, como la radio, necesita escucha activa.

Otra conversación que me hizo detenerme fue la de Cadena SER, Hoy por Hoy – Comando Norte, donde el psicólogo Omar Rueda advertía: “Los psicópatas en terapia empeoran”. Una frase dura, pero que abría un debate necesario sobre el narcisismo en nuestro tiempo. En una sociedad que premia el ego, poner límites se convierte casi en un acto revolucionario. La radio, al menos, nos da herramientas para reconocer lo que a veces intuimos pero no sabemos nombrar.

En la misma cadena, Hoy por Hoy contaba la historia de Miguel Ángel, de 72 años, obligado a compartir piso tras la subida del alquiler. “He perdido parte de mi libertad”, decía. Y en esa frase cabía toda una radiografía social. Escucharle fue como asomarse a la trastienda de las estadísticas: detrás de los informes están las personas.

Así, entre ciencia y conciencia, me impactó también el espacio A vivir que son dos días, cuando abordaron qué dicen los ojos sobre nuestra salud, y más aún el reportaje “Los médicos que curan el miedo a morir”, dedicado de nuevo a los cuidados paliativos. Hay temas que vuelven porque siguen siendo urgentes. Y la radio, cuando insiste, lo hace para que no olvidemos.

Si uno repasa todo lo escuchado, descubre un hilo invisible. Hablamos de ver gracias a un implante, de cuidar al final de la vida, de aprender a amar mejor, de proteger a los más vulnerables. En el fondo, todas estas voces nos invitan a lo mismo: a no mirar hacia otro lado. Quizá por eso sigo volviendo a la radio cada semana. Porque, entre tanta prisa, todavía hay un lugar donde alguien se sienta frente a un micrófono y nos habla al oído como quien comparte algo importante. Y eso, en estos tiempos, vale mucho.

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domingo, 8 de febrero de 2026

Sucedió una noche, el cine clásico contado como si acabara de estrenarse

Sucedió una noche es un pódcast que reivindica el placer de hablar de cine clásico sin prisas y sin complejos. Desde el primer momento se percibe una voluntad clara: recuperar películas, nombres y contextos que forman parte de la memoria colectiva, pero hacerlo desde una narración cercana, apoyada en la voz y en el gusto por contar historias. El espacio está conducido por Antonio Martínez y Elio Castro, dos voces habituadas al análisis cinematográfico y al relato radiofónico.

El programa se mueve entre la divulgación, la evocación y el comentario cinéfilo, con una estructura flexible que recuerda a los programas de cine de la radio tradicional.

Locución y estilo: Pasión cinéfila sin impostura

La locución es uno de los grandes apoyos del pódcast. Antonio Martínez lleva el peso narrativo con una voz reconocible, pausada y expresiva, que transmite entusiasmo sin necesidad de exagerar el tono. Su dicción es clara y su ritmo se adapta bien a los distintos momentos del programa: más descriptivo cuando contextualiza, más ágil cuando enlaza fragmentos sonoros o introduce anécdotas.

Elio Castro, por su parte, actúa como complemento natural, aportando datos, matices y comentarios que enriquecen el discurso sin romper la continuidad. El estilo es conversacional, pero no improvisado; se percibe preparación y oficio, así como una complicidad evidente entre ambos conductores.

Desde el punto de vista del oyente, el programa se escucha con comodidad, como una charla bien hilada entre amantes del cine.

Estructura del contenido: variedad con sentido radiofónico

El episodio analizado, titulado Agatha Christie, “Al final de la escapada” y “El mundo en sus manos”, presenta una estructura amplia y fragmentada, pero coherente con el planteamiento general del programa. Tras una introducción que sitúa al oyente, se suceden varios bloques claramente diferenciables, aunque no rotulados de forma explícita: un extenso recorrido por la figura de Agatha Christie y sus adaptaciones cinematográficas, un análisis detallado de Al final de la escapada y una sección dedicada al cine de aventuras con El mundo en sus manos.

La duración, cercana a la hora, resulta coherente con la ambición del contenido, aunque exige una escucha atenta. El cierre recupera el tono clásico del programa, con referencias musicales y un final que deja sensación de continuidad más que de conclusión cerrada.

Temática y profundidad: contexto, historia y memoria

El programa no se limita a enumerar datos. En el bloque dedicado a Agatha Christie, se analiza la estructura de sus novelas, el atractivo de sus personajes y su traslado al cine, apoyándose en ejemplos reconocibles como Asesinato en el Orient Express o Testigo de cargo. La reflexión va más allá de la adaptación para detenerse en por qué su obra sigue funcionando décadas después.

“El crimen es un rompecabezas: hasta que no colocas la última pieza no ves la imagen completa”, se recuerda en uno de los fragmentos, sintetizando bien el espíritu del análisis.

El repaso a “Al final de la escapada” se convierte en una auténtica clase práctica, contextualizando la película en su momento histórico y explicando sus rupturas formales sin caer en tecnicismos innecesarios. Por último, “El mundo en sus manos” sirve para reivindicar el cine de aventuras clásico y su capacidad para combinar entretenimiento, romanticismo y una mirada, incluso, con cierto trasfondo ecológico.

Producción sonora: radio clásica bien entendida

La producción sonora apuesta por un modelo reconocible: voces claras, abundancia de cortes de películas, fragmentos musicales y transiciones limpias. En definitiva, un uso eficaz del archivo cinematográfico, que ayuda a situar al oyente y refuerza el relato.

Los fragmentos de diálogo no están ahí como adorno, sino como parte del discurso narrativo, algo que se agradece especialmente en un programa de cine.

Audiencia objetiva: amantes del cine y oyentes de radio

Sucedió una noche se dirige a un público interesado en el cine clásico, pero no exclusivamente a especialistas. El tono divulgativo, la ausencia de jerga académica y el ritmo pausado lo hacen accesible a oyentes curiosos, aficionados al cine y seguidores de la radio cultural.

Es un pódcast especialmente adecuado para quienes disfrutan escuchando historias bien contadas y valoran el contexto tanto como la película en sí.

Valoración general: un pódcast con vocación de permanencia

Entre sus fortalezas destacan la solvencia de sus conductores, la claridad expositiva y la capacidad para convertir el cine clásico en un relato vivo. Como posible debilidad, la extensión de algunos bloques puede resultar exigente para oyentes menos pacientes, aunque encaja con la identidad del programa.

Desde el punto de vista del oyente, Sucedió una noche se percibe como un espacio cómodo, reconocible y fiel a una forma de hacer radio que prioriza el contenido y la narración. Es un espacio recomendable para quienes quieren redescubrir películas y contextos sin prisas, con la sensación de estar escuchando a alguien que sabe de lo que habla y disfruta contándolo.

Otros temas tratados en el programa

En ediciones anteriores, el pódcast ha abordado títulos y figuras como Lawrence de Arabia, Barry Lyndon, Orson Welles, James Dean o especiales dedicados a lugares de cine y actores convertidos en iconos, manteniendo siempre el cine clásico como eje central.

Escúchalo en la SER

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lunes, 2 de febrero de 2026

La Mar Salada, divulgación marina entre el humor y la curiosidad

El pódcast La Mar Salada nace como una propuesta singular dentro del catálogo de RNE Audio: un espacio divulgativo que aborda el mar desde múltiples perspectivas —científica, cultural, histórica y humana— sin renunciar a un tono cercano y reconocible. El proyecto está impulsado por RTVE y la Fundación Biodiversidad (MITECO), y dirigido y presentado por Juan Luis Cano, figura clave de la radio española gracias a su trayectoria previa en Gomaespuma.

La serie consta de once episodios de alrededor de una hora, todos ellos con el mar como hilo conductor, combinando entrevistas, relatos, curiosidades y reflexiones, siempre con la divulgación ambiental como trasfondo.

Locución y estilo: cercanía, humor y complicidad

La conducción del programa se apoya en un estilo conversacional, con abundantes diálogos espontáneos entre Juan Luis Cano, Curra Fernández y Rosa García Caro, que funcionan como un pequeño coro narrativo. El tono es distendido, con interrupciones, bromas internas y comentarios improvisados que recuerdan claramente a la radio clásica de entretenimiento.

La dicción no busca la pulcritud académica, sino la naturalidad. Hay titubeos, risas y comentarios cruzados que refuerzan la sensación de estar asistiendo a una charla más que a una lección. Cano ejerce de hilo conductor con oficio, alternando ironía, comentarios personales y momentos de mayor rigor cuando el contenido lo exige. El carisma del presentador es uno de los pilares del programa: su voz resulta reconocible, cercana y con una cadencia que invita a seguir escuchando incluso en los tramos más densos.

Estructura del contenido: mosaico narrativo con ritmo irregular

El episodio analizado, titulado Origen de la vida: profundidades, cachalotes y cetáceos flamencos, presenta una estructura fragmentada, casi episódica, en la que se suceden bloques muy distintos: reflexiones humorísticas iniciales, secciones de curiosidades, relatos extensos, entrevistas.

No hay una división formal marcada por secciones rígidas, sino una estructura fluida, en ocasiones caótica, que puede resultar atractiva para oyentes habituados a este tipo de radio, pero algo exigente para quienes buscan orden o síntesis. La duración —cercana a la hora— es coherente con el planteamiento.

La introducción establece bien el tono del programa y el cierre refuerza la idea central de respeto y cuidado del mar, aunque no siempre se percibe una conclusión clara que sintetice lo escuchado.

Temática y profundidad: divulgación accesible con mirada amplia

El capítulo aborda temas muy diversos: el origen de la vida en las profundidades oceánicas, la bioluminiscencia, los grandes cetáceos del Mediterráneo, el impacto humano en los océanos o historias extremas de supervivencia. El enfoque no pretende agotar las cuestiones, sino despertar la curiosidad.

Destaca especialmente la entrevista con Txema Brotons, director científico de Tursiops, que aporta contexto y conocimiento sobre los cachalotes mediterráneos y su comportamiento cultural. En ese momento, el programa baja el ritmo humorístico y gana en contenido informativo, sin perder cercanía.

El espacio no busca ofrecer primicias, pero sí conectar saberes científicos con relatos humanos, algo que logra con eficacia cuando combina datos con anécdotas y ejemplos concretos.

“Los cachalotes son animales culturales, transmiten conocimiento entre generaciones”, se explica durante la conversación, subrayando uno de los conceptos más interesantes del episodio.

Producción sonora: sencillez funcional

La producción sonora es correcta, sin alardes técnicos. El audio es claro, las voces se distinguen bien y la música aparece de forma puntual, más como transición que como elemento narrativo. 

Los efectos y cortes sonoros se utilizan sobre todo con fines humorísticos o ilustrativos, sin saturar la escucha.

Audiencia objetiva: curiosos, oyentes de radio y divulgación amable

La Mar Salada se dirige a un público amplio: oyentes interesados en el mar, la naturaleza, la cultura y la divulgación, pero que no buscan un contenido especializado. El tono desenfadado y el humor constante facilitan la entrada a oyentes sin formación científica, mientras que las entrevistas aportan suficiente rigor para no quedarse en la superficie.

Es un pódcast especialmente adecuado para quienes disfrutan de la radio hablada, de los programas corales y de la mezcla entre información y entretenimiento.

Valoración general: un pódcast con personalidad propia

Entre sus fortalezas destacan el carisma de su presentador, la variedad temática y la capacidad para hacer accesibles asuntos complejos. Como debilidades, una estructura a veces dispersa y una duración que podría beneficiarse de mayor edición.

Recomendaría este pódcast a quienes buscan aprender sin sentir que están en una clase, y a quienes disfrutan del humor aplicado a la divulgación, especialmente si tienen afinidad con la radio tradicional española.

Otros temas tratados en la serie

A lo largo de sus distintos episodios, La Mar Salada ha abordado cuestiones como los animales que acompañaron a los marinos, los piratas y los seres mitológicos, naufragios históricos, vida sexual marina, galeones, tecnología naval, mujeres en la historia del mar o el viaje de Magallanes, siempre con el océano como eje narrativo.

En conjunto, La Mar Salada se presenta como un pódcast con identidad clara, que apuesta por la divulgación desde la cercanía, la voz reconocible y el placer de contar historias, más que desde la urgencia informativa o la especialización técnica.

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domingo, 25 de enero de 2026

Si amanece, nos vamos, la madrugada como territorio propio

Escuchar Si amanece, nos vamos es adentrarse en una franja horaria donde la radio se permite otro ritmo. No es solo una cuestión de horario, sino de mirada. El programa de la Cadena SER, dirigido y presentado por Roberto Sánchez, mantiene el espíritu del despertador transgresor que lo hizo reconocible, pero lo hace desde la experiencia, sin prisas y con una comunidad de oyentes que ya conoce las reglas del juego.

El capítulo analizado, dividido en dos horas —Protagonistas femeninas y Esos tiempos felices que no volverán— funciona como un buen ejemplo del tono y la estructura del espacio: conversación, humor, divulgación y actualidad mezclados sin estridencias.

La locución de Roberto Sánchez es uno de los pilares del programa. El tono es cercano, con una dicción clara y un ritmo que se adapta bien a la madrugada. No hay impostación ni necesidad de subrayar el ingenio. La experiencia se nota en la forma de escuchar a los colaboradores y en cómo deja respirar los contenidos.

Desde el punto de vista del oyente, se agradece esa sensación de conversación compartida, casi doméstica. En ningún momento se percibe prisa por cerrar temas ni una búsqueda forzada del chiste. La naturalidad es el hilo conductor.

A su alrededor, las voces habituales —Mikel Lejarza, Laura Martínez, Edgar Hita, Luismi Pérez, Adriana Mourelos o David Muñoz— encajan sin competir entre sí. Cada intervención tiene su espacio y su función, lo que refuerza la idea de equipo reconocible para el oyente habitual.

El programa no se presenta como un espacio rígido por secciones, pero la estructura es clara. La primera hora, centrada en las protagonistas femeninas, propone un tema cultural reconocible y compartido, mientras que la segunda se abre a la nostalgia cotidiana, la actualidad, la meteorología y el humor político.

La introducción es progresiva, sin grandes titulares, y el cierre mantiene la coherencia del tono general. No hay finales abruptos ni subidas artificiales de intensidad. Todo parece fluir como una conversación especialmente adecuada para el horario de emisión.

El eje de la primera hora gira en torno a los personajes femeninos que han marcado series y relatos audiovisuales. El enfoque no es académico ni reivindicativo en exceso, sino evocador y reconocible. Como señala el propio programa en uno de sus momentos:

“Hay personajes que recordamos no por la serie, sino por cómo nos hicieron mirar la historia desde otro sitio”.

La conversación fluye entre referencias conocidas y experiencias personales, lo que facilita que el oyente se sienta incluido, incluso aunque no haya visto todas las series mencionadas. No se busca agotar el tema, sino abrirlo.

La segunda hora, Esos tiempos felices que no volverán, se apoya en una nostalgia sin dramatismo. No se idealiza el pasado, sino que se observa con distancia y humor. Aquí encajan bien las reflexiones de Edgar Hita, el repaso meteorológico divulgativo de Luismi Pérez o el cierre con el grabófono de Adriana Mourelos, una de las señas de identidad del programa. En uno de los pasajes más representativos se escucha:

“No sabemos si antes estábamos mejor, pero desde luego teníamos menos aplicaciones para recordarlo”.

Este tipo de frases resumen bien el tono del espacio: ironía suave, sin necesidad de levantar la voz.

Desde el punto de vista técnico, la producción es limpia y funcional. El audio es claro, las transiciones musicales están bien integradas y los efectos sonoros se usan con moderación. Nada distrae del contenido, algo especialmente importante en una escucha nocturna o madrugadora.

No hay alardes técnicos, pero sí oficio. La ambientación acompaña sin imponerse. Si amanece, nos vamos habla a un público muy concreto: oyentes de madrugada, trabajadores nocturnos, madrugadores habituales y fieles de la radio conversacional. El programa no intenta atraer a todos, y ahí reside parte de su fortaleza. El tono, las referencias y el ritmo están claramente pensados para quien busca compañía más que impacto.

Como oyente, el programa transmite confianza. Se percibe un espacio hecho desde el conocimiento del medio y del horario. Entre sus fortalezas destacan la cohesión del equipo, la naturalidad en la locución y la capacidad para tratar temas diversos sin perder identidad.

Entre sus posibles debilidades, puede resultar poco accesible para quien llegue por primera vez sin conocer sus códigos internos. Además, dedicar toda una hora a lo mismo puede saturar al oyente, más acostumbrado a secciones de 12 o 15 minutos.

Aun así, es un programa recomendable para quien valore la radio hablada, la conversación pausada y el humor sin estridencias. Especialmente para quienes entienden la madrugada como un espacio propio, no como un resto de la programación.

Además de los temas tratados en este capítulo, el espacio ha abordado en otras ediciones cuestiones tan variadas como la violencia juvenil, acoso escolar, relatos personales, cine, política cotidiana o historias reales, siempre desde un enfoque reconocible y con la participación activa de la audiencia.

En definitiva, hablamos de un programa clásico de las madrugadas de la radio, que creó y estrenó la periodista Marta Robles. Un espacio que, sin perder de vista la actualidad del nuevo día, está muy atento a lo que hacen y dicen los oyentes despiertos a esa hora.

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